El
Bulldog fue creado en su día para la lucha contra toros, sin embargo hoy no
sería capaz de aguantar dos asaltos. La raza ha evolucionado hacia un tipo
menos funcional y más armónico. No obstante, todavía conserva muchas de las
características de Antaño.
Si
uno mira el standard se da cuenta de que la única medida que da es la del
peso, el resto es una cuestión de proporciones, lo cual lleva a la raza a
huir de las exageraciones.
Durante
muchos años se ha mantenido la máxima de que cuanto más mejor; el hueso, la
cabeza, la anchura de pecho, la pata corta, lo comprimido del animal...El
resultado: la creación de un Bulldog muy espectacular y la decadencia física
de la raza. Numerosísimos problemas de articulaciones, perros flemáticos que
apenas podían dar dos pasos, dificultad de las hembras de quedar embarazadas
y para parir, camadas de muy pocos cachorros con un altísimo grado de
mortandad....Nada de esto importaba con tal de conseguir ese super perro que
tuviese más hueso y cabeza que ninguno.
Si
bien el Bulldog es una exageración en si mismo, ya que es la raza más
particularmente anti natura, hoy en día se busca un animal que, sin perder su
identidad ni sus orígenes sea más armónico y menos exagerado.
Algo
fundamental a mi entender es la salud del animal, yo no le pido a mis perros
que corran en un canódromo, pero si les pido poder sacarlos a pasear y que no
se asfixien al doblar la primera esquina, del mismo modo me gusta que cuando
cubro a una de mis perras quede embarazada de muchos cachorros y que estos
salgan adelante
.
El
conseguirlo es una responsabilidad de los criadores, que debemos ser exigentes
a la hora de emplear a los reproductores, buscando unas cualidades físicas
que no pongan en peligro a la raza. Desgraciadamente el alto coste de los
progenitores hacen que mucha gente no sea capaz de desestimar a un ejemplar
por transmitir un defecto. Es difícil que si un señor se ha gastado el
sueldo de dos meses en adquirir una perra, no la emplee para la cría si ve
que cuando la perra se hace mayor esta muestra un alto grado de displasia, por
ejemplo.
No
me mal interpreten, mi idea de bulldog no es el perro que se cría en
Alemania, mi perro se pasa el día sentado a los pies de mi sofá, su función
es regalarnos su amistad y su singular carácter, y para eso no hace falta que
esté cinco minutos de reloj dando vueltas a un ring
como si se tratara de un tiovivo. El día que me decida por el
“Agility” me compraré un Collie.
A
mi me gusta un bulldog con hueso como al que más, me gusta una buena cabeza,
una costilla muy ancha y de tonel, me gusta un perro corto. Pero si tengo que
elegir entre un “huesón” flemático de movimientos sueltos y desgarbados
o un perro con buen hueso (aunque no tanto) y un movimiento sólido, con los
hombros pegados al cuerpo y que se mueva con alegría, pues me quedo con el
segundo.
Cada país tiene
su propia interpretación de como tiene que ser la raza, así a los americanos
les gustan mucho más grandes y pesados. A los Alemanes les da igual como sea
con tal de que puedan correr, los franceses están más preocupados por el
peso y que no se enseñen los dientes que de como es la costilla o la cabeza.
En mi opinión quién debe dar las directrices de que tendencias tiene la raza
en el momento es el país de origen. ¿Que diríamos nosotros si a los
italianos les diera por criar mastines españoles basándose en las
angulaciones y además diciendo que deben ser más pequeños y que conviene
revisar el standard? Pues pondríamos el grito en el cielo.