
Embarazo
y Parto
Bueno,
esta es una de las secciones que creo que más pueden ayudar a los que empiezan
y se quieren adentrar en el mundo de la cría.
Para
llegar al embarazo primero habrá que dejar a la perra embarazada (elemental,
querido Watson...). La monta se puede hacer de dos maneras: natural asistida y
artificial. Pero para ello debemos cerciorarnos de que es el momento adecuado
para hacerla.
Para
estar seguros yo recomiendo que a los 8-9 días de sangrar la perra se lleve al
veterinario. Este deberá hacerle una citología a la perra para determinar la
fase del celo en la que está. Cuando nuestro veterinario detecte que la perra
se encuentra en el estro le pediremos que le haga un test de progesterona, el
cual nos dirá el momento ideal para cubrir a la perra. Al hacer este test y
gracias a su precisión solamente cubriremos a la perra el día que nos indiquen
y a las 48 horas siguientes. Esto nos facilitará mucho la fecha del parto ya
que se acortarán los posibles días. Bajo mi punto de vista es una tontería
hacer cuatro o cinco montas esperando coger el momento justo, cuando tenemos un
tipo de test que nos da el momento con exactitud. Por cierto, si vuestro
veterinario no dispone de tests y lo tiene que comprar, que sea el
OVULATION
TEST de la casa BVT es mucho más fiable, no sólo en los resultados sino en
su conservación. Mucho más exacto es el test de progesterona en sangre pero debe
hacerlo un laboratorio clínico y el resultado no suele llegar hasta uno o dos
días después con lo que si estaba para cubrir el día de la extracción podría
llegar demasiado tarde.

Una
vez sepamos con certeza el momento pasaremos a hacer uno de los dos tipos de
monta:
La natural asistida requiere bastante práctica, no es fácil de hacer y resulta
menos higiénica. A su favor tiene el hecho de que tanto el macho como la hembra
son conscientes de lo que hacen y la hembra al saberse cubierta prepara su
cuerpo para el embarazo.
Para
hacer una monta natural asistida debemos ser un poco contorsionistas, la postura
ideal es:
Sentados
en el suelo, apoyados en una pared, con las piernas estiradas completamente
pondremos a la hembra de manera que quede apoyada sobre nuestros muslos con las
patas delanteras a nuestra izquierda y las traseras a nuestra derecha. Un amigo
sujetará a la perra por el cuello para que mantenga su posición y no se gire a
morder al macho. Este por instinto se subirá sobre la hembra, aunque lo más
seguro sea que le debamos dirigir "manualmente" el pene hacia la vulva
de la hembra.
Seguramente
el macho no llegará a anudar dentro de la hembra por lo que deberemos
mantenerlos unidos, sujetándolos con fuerza durante al menos cinco minutos
(pero de los de reloj). En ese tiempo reflexionarás sobre quién te mandaría a
ti meterte en esto de criar bulldog y cosas así, pero si todo sale bien, dos
meses después sabrás porque lo hiciste.
La
inseminación artificial es mucho más aséptica y rápida, aunque la hembra
casi ni se entera de que ha sido fecundada y aunque el macho eyaculará, la
cantidad de esperma sacada será bastante inferior a la obtenida con una monta
natural.
El
procedimiento es bastante sencillo y con un mínimo cuidado también la puede
hacer uno en su casa, siempre y cuando ya hayas visto hacer unas cuantas, porque
por muy bien que te lo puedan escribir hace falta un mínimo de experiencia. Se
necesitará un cateter de inseminación (de venta en establecimientos de
productos veterinarios) un bote para recoger muestras de orina esterilizado y
unos guantes de latex.
El
primer punto es conseguir el esperma del perro, por lo que tendremos que
masturbarle. La masturbación canina no es exactamente como la humana, bastará
con sujetar el pene del perro por detrás del "nudo". Al momento
notaremos como el macho empieza a moverse y su pene se pondrá mucho más grande
y a eyacular en el bote de muestras que sujetaremos. La eyaculación del perro
también es distinta de la del hombre ya que no ocurre al "final" sino
que ocurre "durante" y es más larga.
Una
vez recogido el esperma (unos 6-8 cl) lo cargaremos en una jeringa de 15 cl. y
estiraremos el émbolo hasta el límite, a fin de que el aire de dentro de la
jeringa ayude a vaciar el cateter completamente. El esperma sale de dentro del
cuerpo del perro, que está a unos 38 grados, al exterior, que está a 20-22 o
mucho menos en invierno. Por lo tanto deberemos guardar del frío la jeringa con
el esperma hasta que lo introduzcamos a la perra. Un truco bastante eficaz es
mojar un paño con agua muy caliente y envolver la jeringuilla dentro, así
mantendremos el calor.
Introduciremos
nuestro dedo índice el máximo posible en la vulva de la perra, este no
servirá de guía para introducir suavemente el cateter. Este debe entrar sin
demasiadas trabas, pero en una bulldog por lo menos ha de entrar un palmo. Así
que si pasando el cateter notas que no entra y que no llegas al palmo sácalo un
poco y ves probando suavemente.
Una
vez introducido el cateter le conectaremos la jeringa con el esperma y se lo
meteremos observando que primero entre el líquido y después el aire. Acto
seguido sacaremos el cateter de la perra y volveremos a meter nuestro dedo para
estimularla y simular un coito. Esto provocará que la hembra contraiga el
útero llevando al esperma hacia las trompas donde se fecundarán los óvulos.
Si
todo ha ido bien ¡¡Tu perra estará embarazada!!!, aunque no lo podrás saber
con certeza hasta las 3-4 semanas de embarazo, así que no te obsesiones y
dedícate a otras cosas.

Al mes
de haberla cubierto conviene que la lleves al veterinario para ecografiar. Él
te dirá si la perra está embarazada o no. Respecto al número de cachorros, no
te dejes influenciar demasiado ya que debido a la peculiar morfología del
Bulldog es casi imposible adivinarlo. A mi me han dicho algunas veces que
llevaba un montón y luego sólo ha tenido uno o dos cachorros. Otras veces me
han dicho que sólo unos pocos y han nacido un montón.
Cuando
ya tengas confirmado que la perra está embarazada conviene tomar unas cuantas
precauciones básicas. Alimentaremos a la perra con pienso para cachorros y más
cantidad (a partir de ahora los cachorros comen de ella), le haremos hacer
ejercicio diario (tenerla en el jardín de casa no bastará, la tienes que sacar
a pasear para que camine, eso si, sin cansarla demasiado) .
Cuanto
mejor cuidada esté la madre durante el embarazo en mejores condiciones saldrán
los cachorros, aunque esto no es como 2 X 2 = 4, no por cuidar mucho a la madre
te garantizas una camada sin problemas, pero hacerlo ayuda bastante.
Bueno,
como todo seguro que irá bien llegarás al día que haga 57 desde la primera
monta, observarás a la perra a menudo fijándote mucho en lo que haga, a partir
de ese día el control debe ser sistemático y constante. Conviene que tengas
avisado a tu veterinario, ¡¡¡avísale de que no podrá abandonar la ciudad en
los próximos días y que no se le ocurra estar fuera de cobertura!!!. No te
preocupes porque salvo casos muy, muy excepcionales un parto es un proceso
bastante largo, por lo que te dará tiempo a reaccionar, además la gran
mayoría de las perras presenta síntomas que te ayudarán a deducir que
el parto se
acerca:
Uno de
los signos que cualquier libro te dará por bueno, es que la temperatura de la
hembra baja hasta 37- 37´5 grados. Bueno, en mi opinión es un indicador más,
pero no es lo que nos dirá si está realmente de parto ya que la hembra sube y
baja de temperatura constantemente y puede bajar a 37´5 uno o incluso dos días
antes del parto. Una de las cosas que nos indica seguro que ya está de parto es
el "tapón mucoso", una especie de moco transparente acompañado de
"hilos" de sangre que expulsará por la vulva. Lo malo es que hay
perras que lo tiran dos días antes y otras que lo hacen apenas una o dos horas
antes.
Cualquier
perra que note que se acerca el momento se pondrá bastante nerviosa, empezará
a respirar cada vez más agitada, buscará constantemente un sitio dónde parir,
un rincón del dormitorio, el montón de la ropa sucia, el sofá de delante de
la tele, cualquier sitio excepto la cuna que le hayas preparado, si es que son
así de cabezotas....
Cada
vez jadeará más, no te pases dándole agua que luego vomitará, dale lo justo
para mojarle la boca. El 99% de las hembras empieza a rascar frenéticamente el
suelo y todo cuanto tenga a sus pies, por lo que no te recomiendo que lo haga ni
en el montón de la ropa sucia ni en el sofá. Eso quiere decir que ya está
cerca nuestro primer cachorro. Si queremos asegurarnos nos untaremos bien el
dedo de vaselina y se lo introduciremos a la perra todo lo que podamos.
Seguramente le tocaremos el morro al chiquitín y, aunque para eso hace falta
bastante experiencia, notaremos si viene bien encajado. Es más que probable que
le provoquemos alguna contracción que por otro lado ya debería tener.
En una
de esas contracciones veremos como llega al mundo el primer chiquitín envuelto
en su placenta:
es
más que probable que la madre no sepa abrirla, así que en cuanto salga el
cachorro lo haremos nosotros. También lo secaremos con una toalla y se lo
colocaremos a mamar a su madre mientras esperamos a sus hermanos.

En una primera instancia dejaremos el cordón umbilical
largo y cortaremos el resto de la placenta para más adelante y con tranquilidad
cortarlos a una medida de unos cinco a ocho centímetros. Para ello haremos un
nudo con un hilo al cordón umbilical un poco más abajo de donde queramos
cortar, así evitaremos que el cachorro sangre. La feliz mamá lamerá y
relamerá a sus niños y no descansará hasta dejarlos completamente limpios y
aseados. Momento en el que se echará una siesta para descansar del duro
trámite. Para lo que nosotros habremos limpiado la cuna y pondremos
"sabanas limpias".
Bonito ¿verdad?, pues esto sólo pasa en un cuarenta por ciento de los partos,
desgraciadamente muchos de los cachorros se quedan encajados en el cuello
uterino de la madre, a veces por ser muy grandes, otras porque las contracciones
maternas no son suficientes como para expulsarlos, el caso es que hay que
recurrir al veterinario para practicar una cesárea.
Pese a lo que pueda parecer, no es en sí una operación demasiado complicada.
Por supuesto el riesgo está en la perra mucho más que en el tipo de
intervención.
Por supuesto, lo mejor es acudir a un veterinario con mucha experiencia, sobre
todo en Bulldogs. A veces esto no es posible y por circunstancias , el único
veterinario de la zona no está muy familiarizado con Bulldogs, para evitar
males mayores debemos haber planificado con él la cesárea con antelación.
Bien, lo primero que tenéis que exigir es el tipo de anestesia, tiene que
ser PROPOFOL, no dejes que abran a tu perra con otro tipo de anestesia.
Tampoco dejes que la seden con tranquilizantes, no hace falta y estos llegarían
a los cachorros y nacerían atontados y necesitarían reanimarse.
El propofol es un tipo de anestesia que no penetra en la placenta, con lo que
los cachorros salen literalmente gritando y buscando la teta de su madre. Ella
se recupera rapidísimo, hasta el punto de subirse sola al coche cuando te vas a
casa 15 o veinte minutos después de haberla cosido.
Los otros tipos de anestesia anestesian literalmente a los cachorros, teniendo
que reanimarlos y en los peores casos salen tan atontados que no se recuperan.
Por no hablar de que la perra continúa dormida durante horas y arrastrando la
sensación de cansancio y dejadez durante muchas horas después del parto. 
Si te dejan, en eso cada veterinario tiene su opinión, procura estar en el
quirófano para echar una mano a limpiar los cachorros, secarlos y ponerlos en calentito. No te pongas nervioso de ver como la abren ni pongas nervioso a
tu veterinario. Él sabe lo que hace y si no, lo hubieras pensado antes de
llevarle a tu perra. Si todo sale bien, que no tiene porque ir mal, en veinte
minutos o media hora podrás disfrutar de tus cachorritos.
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