Carácter

 El carácter del Bulldog se podría definir como el de un inteligentísimo vago. Bajo su aspecto de tontorrón se esconde una astuta mente capaz de maquinar las cosas más inverosímiles con tal de conseguir su propósito, incluida su famosa caracterización del perro sordo.

Y es que amigos, es tan vago, que se hace pasar por lo que haga falta; por sordo, si está tomando el sol y no tiene ganas de venir; por tonto, si considera que lo que se le está pidiendo que haga es una tontería y no tiene ganas de hacerla; por listo, si es él el que quiere algo de nosotros y no nosotros de él; por dormido, sordo y tonto, si lo que queremos es bajarlo del sofá; por padrazo, si se trata de estar con nuestros hijos y ¿porqué no? Por guardián de su casa y los suyos, eso si, si es que está despierto. Pero sobre todas las cosas un gran amigo que nos quiere, admira, respeta y comprende, incluso cuando llegamos de malas a casa y no somos todo lo simpáticos que él desearía.

En realidad, es falso todo eso que se dice sobre que no es capaz de andar más de dos manzanas, es simplemente que no tiene ganas, que: “para que voy a ir tan lejos si yo ya he hecho aquí lo que tenia que hacer”. Pero si a un Bulldog se le acostumbra, como a una persona, es capaz de andar lo que haga falta, sin ningún reparo. Dave Rodgers (Belushi Bulldogs) hace cada tarde el mismo recorrido con sus cuatro o cinco perros, aproximadamente seis kilómetros. Y os aseguro que ninguno de ellos le pone pegas, disfrutan de lo lindo y vuelven a casa con la misma alegría que cualquier otra raza.

En las relaciones con otros perros, es dónde se hace más difícil definir su carácter, simplemente porque depende de cada ejemplar individualmente. Por norma general son muy sociables, sobre todo con los del sexo contrario, pero no hay que olvidar lo que fueron y para que se llevó a cabo la raza. Puede ocurrir que un día dos perros que llevan juntos varios años se enzarcen en una pelea y posiblemente se hagan daño, porque todo lo tozudos que son, saldrá a relucir en ese momento y difícilmente uno se de por vencido. A partir de ese día, mejor no volver a juntarlos, porque el Bulldog no olvida, y pese a que durante algunos días o meses se pueden llevar bien, un día, sin venir a cuento vuelven a enfrentarse. No quiere decir que vaya a por otros perros, sino que guarda rencor al perro con el que se peleó. Esto pasa tanto entre machos como entre hembras. 

El Bulldog es posiblemente la mejor raza para vivir en un piso, es limpio, tiene poco pelo, su tamaño no  molesta y su poca actividad física hace que no necesite un gran jardín, aunque como a cualquier perro le viene bien si lo tiene, porque lo que realmente le gusta a un bulldog es estar tirado al sol durante horas, sin que nadie le moleste.

En mi opinión el Bulldog es lo que su dueño hace de él, si se le acostumbra, será un atleta y si por contra el propietario prefiere a un compañero más tranquilo, en realidad no hace falta que haga nada. Simplemente dejarse querer y disfrutar cada día de la compañía de un amigo que nos procesa amor eterno y para el que somos el centro de su universo, el cual son los cien metros cuadrados que nos rodean y poco más.

Juan Antonio Marí                

© CRUSHEDS BULLDOGS 2.003