Cachorros nadadores

           El término nadador es utilizado para describir un cachorro que mueve sus piernas como si nadase como una tortuga y es incapaz de ponerse en pie. Un cachorro debe levantarse sobre sus patas y empezar a caminar en torno a las tres semanas de edad. Como resultado de unos músculos débiles en los miembros traseros, los nadadores son generalmente incapaces de levantarse en la edad normal.

 Síntomas:
El único síntoma de un cachorro nadador es su incapacidad para levantarse o andar a la edad normal de tres semanas. El cachorro reposará sobre su pecho (que se mostrará plano) y moverá sus patas como si intentase nadar igual que una tortuga. La mayoría de los cachorros nadadores se recuperan con el tiempo siempre que su estado no sea debido a una malformación genética en sus articulaciones.

Tratamiento:

En primer lugar debemos descartar una malformación severa en sus extremidades por medio de una radiografía y confirmar que se trata de un problema muscular. De no ser así y en caso de tratarse una malformación será nuestro veterinario quién valore la gravedad y el procedimiento a seguir.

Los pisos resbaladizos pueden empeorar o incluso ser los causantes de éste tipo de problema. El cachorro intenta levantarse, pero al patinar no lo consigue. No obstante no es la única causa, puesto que se observan cachorros nadadores en superficies. En todo caso, un cachorro afectado se debe colocar en una superficie áspera antes que resbaladiza. El sobrepeso es otra de las cusas que ayudan a agravar el problema debilitando los músculos traseros, por lo que vigilaremos ese aspecto, poniendo incluso a dieta a nuestro cachorro afectado. Cuando nuestro cachorro descanse procuraremos colocarlo sobre una superficie blanda y mullida (por ej. El relleno de un almohadón) de ésta forma su cuerpo no sufrirá la presión de su propio cuerpo.

La “rehabilitación” ayudará mucho a nuestro cachorro, debemos tonificar y reforzar sus músculos haciéndole ejercitarlos unos minutos dos o tres veces al día. Podemos ayudar a nuestro cachorro fabricando con una cinta una especie de arnés que sujete sus patas con una distancia entre ellas de unos 6 a 8 cmts. De esta forma el cachorro coloca sus patas en la posición correcta y podemos ayudarle a dar unos pocos pasos. Otro “artilugio” puede fabricarse con dos tablas separadas aproximadamente la anchura del cachorro. Le obligaremos a caminar por ese pasillo, la estrechez le forzará a colocar las patas en su posición y el músculo se ejercitará correctamente.

La mayoría de cachorros nadadores se acaban recuperando antes de la octava semana de vida si los tratamos a tiempo con los primeros signos. No obstante se cree que hay un componente hereditario en estos casos, por lo que no es recomendable criar con ejemplares que hayan sido cachorros nadadores.

 

Crusheds Bulldogs 2006