El cachorro llega a casa

         Enhorabuena!!, por fin tienes ese cachorrito que tanto deseabas, hoy ha llegado de casa del criador para ser el "alma mater" de la tuya. Es tu primer bulldog y estás un poco nervioso porque no tienes claro exactamente lo que debes hacer.

        Bueno, lo primero que tienes que tener claro es que aunque para ti sea uno de los días más felices de tu vida, para el cachorro será posiblemente el peor de la suya. Lo habrán separado de su madre, sus hermanos, los humanos a los que quería, su manta, sus juguetes, todo aquello que él adora y con lo que se siente más seguro ha volado en un tris-tras. Por ello debemos ser muy cariñosos con él y por otro lado no atosigarlo demasiado, dejemos que explore la casa, su nuevo hábitat y se vaya acostumbrando a nosotros.

        El criador te habrá dicho que comida le estaba dando, y tú habrás comprado la misma, por supuesto. No te habrás dejado convencer por el dependiente de la tienda, que te ha ofrecido otro pienso "de iguales características" que el del criador, pero mucho más barato y que casualmente es con el que el vendedor tiene mayor margen comercial.

        Le prepararás un rincón con su cuna, un poco de su comida y agua limpia . Conviene que le dejes explorar a sus anchas, sin atosigarlo, aunque él decida quedarse en la cocina tú te irás a la sala y le dejarás tranquilo, eso si, enciende la tele o habla para que  tenga claro dónde estás, sino se sentirá más solo todavía. Este primer día no conviene ausentarse de casa, los pequeñines no llevan muy bien lo de dejarlos solos mientras nos vamos de juerga. Lo más seguro es que se quede cerca de ti, aunque guardando las distancias, a no ser que lo cojas en brazos, para lo que no te pondrá pegas.

        En estos primeros días es cuando se va a iniciar vuestra relación, de modo que cuanto mejor sea crearás los pilares de una gran amistad. Por supuesto, debido a su carácter tan especial será facilísimo que os queráis desde el primer día hasta el último. Y tú te convertirás en el centro se su mundo: los 20 metros cuadrados que te rodean.

        Irán pasando los días y sabedor de que vuestra relación va viento en popa, deberás empezar con la disciplina. El Bulldog, pese a lo que algunos piensan es un perro muy inteligente, pero también un vago, por lo que agudizará su ingenio con el fin de hacer lo más cómodo para él, se hará el sordo, el despistado o simplemente pasará de ti y se irá a sentar al sofá aunque se lo hayas prohibido. Por lo tanto debemos ser estrictos en nuestras decisiones, un NO siempre es un NO y no un si dentro de un rato. Si le decimos que no se puede subir al sillón de piel, no debemos dejarle que lo haga nunca, de lo contrario perderemos toda nuestra fuerza moral y en su mente sabrá que si insiste o llora, al final le dejaremos hacerlo.

        El ser firme no significa ser duro ni violento, el cachorro se da cuenta de nuestro tono de voz y bastará con reñirlo verbalmente cuando haga algo mal. No hará falta darle ningún cachete ni restregarle el hocico por el pipi  si lo ha hecho en el salón. Los cachorros responden con muchísima más efectividad a estímulos positivos que a los negativos, de modo que es mucho mejor premiarle con mimos y un "¡¡muy bien Scoty!!" cuando hace una caca fuera de casa que reñirle porque la ha hecho dentro.

        Algo a tener muy en cuenta es que la criatura que tienes en tu poder es un cachorro, es decir, un bebé canino y debes ser tan paciente con él como con uno humano. Por mucho que nos empeñemos, un bebé no hará caca en el inodoro hasta una cierta edad, tampoco comerá con cubiertos hasta otra y si lo que queremos es mantener intacta nuestra colección de figuritas de porcelana china, lo mejor es no ponerlas al alcance del bebé. Un cachorro mordisqueará, se hará pipi en cualquier parte, se ensuciará, pedirá comida cuando nos vea comer.... eso es ley de vida y a menudo el tiempo es la mejor medicina. Si no queremos  que se entretenga mordiendo la pata de la silla, debemos darle opciones: huesos de corteza de cerdo, cuerdas para morder, pelotas... y sobre todo, entretenerlo, la mayoría de veces se ponen a destrozar porque sencillamente están aburridos. Si lo tienes que dejar a solas durante varias horas, hazlo en algún sitio en el que pueda causar el mínimo daño a tu decoración.

        Aclarado esto, vamos a hablar de las necesidades básicas del perro. Lo primero, muy importante es el suelo. Es cierto que el Bulldog es uno de los mejores perros para estar en un piso, pero generalmente los pisos tienen unos suelos excesivamente lisos, que hacen que sus patas patinen y sus muñecas se vayan doblando con el tiempo, así como los dedos se van abriendo. Por ello, en la medida de lo posible le daremos un suelo lo más rugoso posible. Si no nos es posible intentaremos que camine en sus paseos por superficies más adecuadas. Es mejor que camine por el asfalto que por una acera, por ejemplo. Y si lo llevamos a un parque con tierra, mejor todavía. Lo ideal es que haga el 80% de su vida en el jardín, allí puede pisar firme, sin patinar, pero claro, no todos lo tenemos. Por eso, si tenemos un mal suelo seremos más constantes en los paseos y los haremos más largos que si tuviésemos jardín. La teoría es que ya que va a pisar mucha baldosa durante el día, ponga sus manos fuertes haciendo ejercicio, caminando por un buen suelo.

        Las uñas son otro punto a cuidar, si las dejamos crecer demasiado estas tocarán el suelo en cada pasito y poco a poco le abrirán los dedos, no en un día, ni en dos, pero a la larga lo padeceremos . Por ello es mejor que se las cortemos antes de que sean demasiado largas. No hagamos válido ese (a mi entender erróneo) dicho de: "lo mejor es que las desgaste caminando". Si lo hace es porque la uña le toca el suelo, si le toca el suelo el dedo se resiente. Para cortárselas conviene que le acostumbremos desde pequeño a este mini-suplicio. Al principio puede que os de reparo, por miedo a hacerle daño, es lógico, bueno, pues empiezas cortando muy poquito la primera vez y poco a poco le irás cogiendo el truco. Puedes cortárselas tranquilamente cada diez o quince días. Si lo que te da miedo es el corta uñas puedes probar a limárselas, con un mini taladro o simplemente con papel de lija pegado a un taco de madera.

        ¿Como alimentarlos? bueno, ya te he dicho que con el pienso que te recomiende el criador. Aquí hay dos maneras de hacerlo: Dejándole toda la comida que el perro quiera o dosificando las tomas. Si tu perro come bien, la primera opción es muy cómoda, desgraciadamente hay pocos perros que lo hagan, ya que por comer bien entendemos que coma lo que deba, ni más ni menos. Si el cachorro es demasiado tragón en pocos días tendremos a un perro obeso y torpón, si no es muy comedor se desmotivará y comerá lo justo para no morir, la comida no tendrá ningún aliciente para él, con lo que tendremos un cachorro desmotivado y delgado.

        Yo recomiendo que coman tres tomas al día, ¿la cantidad de comida en el plato? la que se acabe sin levantar la cabeza, con el tiempo le tomaremos la medida. Si acostumbramos al perro a comer en cuanto le pongamos el plato y a acabarse toda la comida disfrutaremos de un perro en su correcto peso y con apetito. Hay que ser estricto en este tema, nos colocaremos junto a él cuando coma y en cuanto deje de comer o se distraiga le quitaremos el plato, de ese modo aprenderá que cuando hay comida hay que comer y no ponerse a jugar. No te preocupes si en una toma se distrae y le quitas el plato a la mitad, ya comerá con más apetito en la siguiente toma  Si sigues estos pasos, en pocos días  tendrás a tu cachorro esperando el plato y acabándoselo en un momento.

        Otro punto importante es la higiene del cachorro, los cachorros son bastante sucios en general, pisan sus "cositas", se ensucian comiendo, se manchan  de grasa de debajo de los coches.... para limpiarlos nos vendrá bien un paquete de toallitas humedecidas de bebé, si la cosa es más grave lo podemos bañar -con agua caliente- con un champú muy suave. De cachorros yo casi prefiero bañarlos con un gel de humanos de avena o alohe vera. Es difícil encontrar un buen producto que no dañe su delicada piel. No hay que pasarse con el número de baños, a lo sumo uno al mes, excepto si es necesario bañarlo, no por lavarlo se nos va a morir el perro, así que si jugando en el parque se te restriega por una "caquita" de de otro perro no vamos a esperar hasta que haga un mes desde la última vez que lo bañamos. El pelo del perro va cubierto de una grasa que lo protege y que si bañamos en exceso desaparece. Hacerle beber de vez en cuando una cucharada de aceite de oliva ayuda a que la grasa se regenere y el pelo esté más sano y brillante.

        Para limpiar la arruga de la nariz emplearemos las toallitas de bebé, pero acto seguido lo secaremos con una gasa o simple papel higiénico, ya que muchas veces la humedad que estas dejan es la causante de la aparición de hongos o simplemente más suciedad. Para limpiar el lagrimal, pasaremos una toallita para quitar la porquería superficial, un poco de vaselina ayudará a mantenerlo más limpio. Existen en el mercado productos bastante buenos para limpiar los lagrimales, pero todos son de aplicación diaria y para siempre, es decir, si nos cansamos de aplicarle el producto se volverá a oxidar el pelo en esa zona.

        El ejercicio diario es también muy importante, ¿cuanto debe hacer? Bueno, yo siempre he mantenido la opinión de que el perro será lo que nosotros hagamos de él. En un principio hasta los diez o doce meses no conviene excederse en este aspecto, su estructura se está formando y puede que el exceso de ejercicio haga que esta se resienta. Con lo cual nos limitaremos a paseos más del tipo: "lo llevo al parque y lo suelto para que juegue" que no a caminar y caminar. Una vez nuestro cachorrito se haya convertido en un "mozuelo" ya podemos pasear a gusto con él y llevarlo donde queramos, eso si, nunca forzándolo. pero si lo vamos acostumbrando podemos llevarlo incluso de excursión por el monte, todo depende del ejercicio diario que le hagamos hacer, si no nos gusta dar largos paseos, él encantado de la vida, saldrá, hará sus cuatro cositas y vuelta al sofá. pero si le damos su paseo de media hora, o una o dos horas, estará también encantado de seguirte. Eso si, no le des paseitos de diez minutos cada día y de repente te lo lleves a subir el Everest, porque entonces él te acompañará, pero dentro de tu mochila sobre tu espalda. porque cuando un Bulldog se cansa de caminar se tumba en el suelo y si quieres que se mueva tiene que ser en tus brazos.

        Por lo demás dedícate a darle mucho cariño, que es el principal cuidado que necesita. piensa que depende al 100% de ti, no te de pereza pasearlo, o jugar con él cuando llegues del trabajo y aunque estés de mal humor piensa que tiene un gran corazón y que no por ser regordete y poquita cosa lo tienes que descargar con él.

Juan Antonio Marí                

© CRUSHEDS BULLDOGS 2.001